Tecnología, pero con propósito

miércoles, octubre 16, 2019 1 No tags Permalink 4

Una de las claves del mundo híbrido en el que vivimos es que nada está escrito y todo está por escribir y esto genera un miedo que es lo que caracteriza en primer lugar el S. XXICuando digo que vivimos en un mundo híbrido lo digo porque no es solo el mundo físico como el que conocíamos hasta ahora, sino que es un mundo que desde hace 30 años es también virtual. 

 

La realidad que estamos acostumbrados a ver no es toda la realidad, pero muchos líderes, empresarios, políticos y ciudadanos siguen pensando que la realidad es la que ven. Si no somos conscientes de lo que está pasando, difícilmente seremos capaces de tomar decisiones individuales y estratégicas exitosas. El mundo híbrido está generando nuevas dinámicas que, si no somos capaces de ver, estaremos actuando en una realidad que ya no existe. 

 

La realidad física se ha convertido en digital

Estamos contribuyendo a desintermediar para dejarlo en manos de quien sí ha sabido leer que la nueva realidad va de tecnologías y de plataformas que ofrecen a los usuarios la capacidad de disfrutar de experiencias que se componen de bienes y servicios sin fronteras, sin complicaciones y que, por lo tanto, no se rigen por las reglas que hemos estado acostumbrados a seguir.

 

No miremos al disruptor, miremos la disrupción y entendamos qué es lo que está pasando

 

Estamos en un cambio de época y no solo en una época de cambio 

Como humanos estamos viviendo una época determinada por la tecnología. Cuanto más nos alejemos de ver que la realidad se rige por esa tecnología, más riesgo corremos de quedarnos fuera del tablero.

 

Y la solución no es solo tecnología, la solución es VISIÓN y es CULTURA, lo que requiere que las empresas e instituciones seamos capaces de reintermediar y formar parte de esas nuevas dinámicas. No miremos al disruptor, miremos la disrupción y entendamos qué es lo que está pasando: el mundo físico se supedita el digital.

 

El problema es que tenemos que entender que las dinámicas que nos facilita la tecnología hay que incorporarlas para que tengan un propósito. Ser tecnológico no es malo, depende del uso que hagamos de ese poder que tenemos. 

 

Las posibilidades de progreso de la humanidad si miramos de frente la tecnología son enormes

Lo bueno de la tecnología es que nos enfrenta al espejo. Nos permite hacernos pensar para qué servimos las personas. Por eso la filosofía es cada vez más importante, plantearnos para qué servimos los humanos. No se trata de luchar contra la tecnología, sino de abrazarla y pensar en lo que la propia tecnología no puede hacer: pensamiento crítico, cuestionar las cosas, ponerse de acuerdo con gente diversa… Formemos mejor a las personas para que puedan utilizar esas máquinas, eso es lo que siempre ha llevado al progreso.

 

La solución no es cortar la red. La solución es ser humanos más sofisticados, que aprendamos a lo largo de la vida y que seamos realmente respetuosos con los demás para construir una inteligencia humana colectiva que es imbatible.

 

Sobre los retos del S. XXI tuve el placer y la oportunidad de compartir mis ideas junto a Jorge Dezcallar en la jornada organizada por Diálogos para el Desarrollo:”Ganar el futuro en un mundo híbrido”.

 

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