Tengo derecho a mi fiesta… para qué esforzarse

jueves, agosto 11, 2011 0 No tags Permalink 0

Hablemos de Educación y Economía. Esta semana leí en El Confidencial: “El Banco de España señala a sindicatos y patronal como culpables del frenazo educativo…”. El argumento es que los agentes sociales han promovido en los años de bonanza aumentos salariales superiores a la media en sectores de fuerte crecimiento y baja cualificación, incentivando que se dejaran los estudios para, en concreto, trabajar en la construcción y el turismo. Me gustaría apuntar dos ideas al hilo de este estudio.

 

La primera es que no debemos confundir la mejora de la cualificación con la necesidad de obtener titulación superior exclusivamente, porque ésta, además, per se no garantiza un aumento de productividad futura. La clave en mi opinión es la adecuación de la formación a la actividad que se desarrolle para conseguir el mejor resultado.

 

La segunda es que es preciso mejorar la productividad y la competitividad en todos los sectores de la economía, también en la construcción y en el turismo. No iremos a decir ahora que para el nuevo modelo de crecimiento económico que necesitamos, es horroroso tener un sector turístico fuerte, como lo decimos ya de la construcción, ¡¡¡cuando cada uno representa más del 10% del PIB!!! Lo que es malo no, malísimo, es hacer las cosas chapuceramente porque total, como hay demanda… Porque efectivamente cuando no hay demanda, como al final pasa, como ahora, nos encontramos con un montón de oferta (pisos infumables en la costa que se pretendía vender –y se vendían- a precio de oro- o chiringuitos mugrientos en la playa que cobraban la paella a precio de langosta.. ) que es preciso ajustar (cerrar, reconvertir..) y con deudas descomunales de difícil pago sin los ingresos proyectados.

 

Pero vuelvo al punto de la educación que es muy relevante. En educación, los plazos de inversión son larguísimos y por tanto los errores más difíciles de corregir. Soy la primera defensora del derecho a la educación, pero como todos los derechos hay que ganárselos haciendo mérito y honor a la confianza depositada por la sociedad  que con esfuerzo procura garantizarlos, es decir, lo pagamos todos. Y es que como todo en la vida nada es gratis y se espera algo a cambio.

 

El otro día cuando hablaba de que esto se pone feo, reivindicaba la búsqueda del balance personal positivo, es decir, que como individuos en sociedad aportemos más que lo que recibimos como vía para un modelo de progreso (sostenible y con futuro). Aplicado a la educación equivale a decir que tenemos la responsabilidad de aprovechar los estudios y la formación recibida de la sociedad (que paga colectivamente la factura, aunque pensemos que por ser pública no existe tal ordinariez propia de los capitalistas especuladores que sólo piensan en el beneficio…) para devolverlo incrementado en forma de generación neta de riqueza. Esto sólo se da si añadimos valor, haciendo bien lo que decidamos hacer  en la vida, sea poner ladrillos o diseñar puentes, sea servir un café en la terraza de un bar o diseñando un museo de ciudad… ya que tenemos que responder (pagar, devolver a la sociedad..) de los recursos invertidos en nuestra formación. Es decir, que para acabar poniendo ladrillos es mejor estudiar formación profesional que arquitectura.

 

Y ahora tenemos a la generación supuestamente mejor preparada en el paro desde hace ya más de 2 años y sin perspectivas de encontrar un empleo a la altura de sus ambiciones. Ese es el verdadero drama que exige en primer lugar un ajuste de expectativas para que los jóvenes no acaben quemando Londres. Eso  empieza por tomar conciencia de la realidad de la vida (que nada es gratis) en lugar de seguir alimentando el cuento de Alicia en el país de las maravillas en el que basta morder una galleta para hacerse mayor. Mal por los gobernantes y padres que lo hacen creer y mal por los que solo saben pedir (o exigir) sin estar dispuestos a dar nada a cambio.

 

Llevo varios días recordando el anuncio de una conocida empresa que empezó con la república independiente de mi casa y ahora nos machaca con que está todo mal y por eso tengo derecho a mi fiesta. Hasta ahí vale si es como el viejo refrán español de haz de tu capa un sayo pero no parece que el sentido sea el mismo, desde luego, si lo que se pretende es que sean otros los que paguen mi fiesta. Quizá sea por eso que sube la prima de riesgo, que no nos quieren prestar si no estamos dispuestos devolverlo con intereses. Al final va a ser que todo está relacionado…

 

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